(publicado originalmente el 17 de mayo de 2012 en cristobalcolon.wordpress.com)

Las pasadas Navidades decidí regalarme una bicicleta. Me pareció una buena idea para ejercitarme, además de que hace muchos años deseaba una. Para mí era algo normal. Hasta que escuché una conversación de mi amigo Humberto, quién trabaja en una tienda de bicicletas. Le preguntaban si la fiebre del ciclismo estaba fuerte. “¡Claro! ¡Por la tienda van hasta señores de cuarenta y pico de años a comprar bicicletas!”…. Gracias, Humber, por lo que me toca.

Frecuentemente monto mi bicicleta y me encanta. No sé si es por saber que me hace bien, o por sentir la brisa al correr. O tal vez porque estoy compensando deficiencias de mi niñez. No importa la razón, lo disfruto muchísimo.

Dos cosas peculiares ocurren casi siempre que me ejercito vigorosamente en mi bicicleta. En ciertos momentos siento una gratitud profunda, real. Repaso en mi mente todas las cosas por las que doy gracias: la salud, mi familia, el amor, por todas las bendiciones que abundan en mi vida… Esos instantes no se comparan con ningún otro momento en que doy gracias a Dios por todas las cosas en mi vida.

En otros momentos siento un gran amor. Confirmo en mi corazón el amor que siento por mi esposa y mi familia. Desde mi bicicleta les envío mis pensamientos cargados de amor a todos ellos. Realmente esos momentos, aunque breves, son maravillosos y me motivan a volver a montarme en la bicicleta el próximo día.

Bueno, ¿y porque escribo de mi bicicleta hoy? Porque vivimos en tiempos acelerados, bombardeados constantemente por información, estímulos y tentaciones que pueden desenfocarnos, desviarnos de la ruta que debemos seguir. Nuestros pasatiempos y hobbies nos permiten desconectarnos de todo ese mundo desenfrenado y recargar baterías. Si escogemos nuestros hobbies  correctamente y los enfocamos de la manera adecuada, éstos pueden ser herramientas de relajación, de meditación y de crecimiento espiritual. En mis próximos artículos te hablaré sobre ese estado de bienestar y alegría que puedes conseguir realizando el hobby que disfrutas. Además, te presentaré recomendaciones para escoger tu pasatiempo y cómo realizarlo de manera tal que maximices el beneficio y el disfrute.

De paso, explico el título de este artículo. Es parte del coro de una canción divertidísima: Bicycle Race del grupo Queen. Esta vieja canción puede sonar hasta ridícula para quienes nunca la escucharon antes. Pero me gusta cantarla y asociarla a lo que siento cuando corro mi bici.

¡Te espero en la próxima!

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