Luego de una semana completamente desconectado (sin teléfono, mensajes de texto, Internet, Facebook, noticias) regreso a la normalidad. Fue una experiencia interesante y no tan difícil como pensaba. Creo que en un próximo artículo hablaré sobre esta “conectividad” en nuestras vidas, inevitable y vital para muchos. Lo primero que me encuentro al conectarme fue este artículo:

30 Things to Stop Doing toYourself (30 cosas que debes parar de hacerte a ti mismo)

Al comenzar a leerlo me encuentro con el primer punto: “Pare de dedicarle tiempo a la gente equivocada” (Stop spending time with the wrong people).Para mí, ésta ha sido una de las reglas más importantes en mi vida: acercar a las personas que enriquecen tu vida y alejar a las personas que drenan tu energía y alejan tu felicidad (recientemente escribí el primero de una serie de artículos sobre las personas que han aportado cosas positivas a mi vida: La Gran Cocoroca). Busco aplicar esta regla a todas los aspectos de mi vida: profesional, personal, familiar, emocional, espiritual. Pero, especialmente en relaciones sentimentales.

 Para muchas personas no es fácil reconocer cuando una relación sentimental hace más daño que bien. Y aún luego de haberlo reconocido, no les es fácil tomar los pasos que los lleve por otro nuevo camino. En mi caso,  yo he recurrido a muchas opciones que me ayuden, incluyendo la música.

 La música es una parte esencial de mi vida cotidiana y a la vez, una herramienta muy útil en este camino de aprendizaje, crecimiento y la mítica búsqueda de la felicidad. Muchos buscan la música que sea apropiada al estado de ánimo que viven en ese momento. Yo busco la música que me lleve al estado de ánimo que quiero vivir en este momento y en el futuro. A muchas canciones las he ascendido al rango de mantra; las incorporo en mi rutina y las repito frecuentemente, buscando una transformación en algún aspecto de mi vida. Por ejemplo, cuando he tenido que terminar y salir de alguna relación enfermiza, algunas canciones me han dado el impulso necesario y la fortaleza para seguir adelante. Si escuchas y prestas atención a la canción Nada de Juanes, podrás entender lo que quiero decir.

Otra “terapia musical” que uso frecuentemente me ayuda a soltar el deseo de controlar y aceptar la incertidumbre como parte de mi vida. ¿De qué consiste? Pues, muchas veces que voy conduciendo sólo en mi vehículo, coloco mi iPod a tocar música al azar (shuffle mode). Si es un viaje largo, mucho mejor. Escucho las canciones que salgan, esforzándome en no juzgar y no controlar. Si no me gusta la canción “escogida”, trato de no brincarla y escucharla completa. En algunas ocasiones siento que ocurre algo maravilloso. La música comienza a fluir, las canciones comienzan a hablarte, trayendo cada una un pedazo de un mensaje que continúa con cada próxima canción. Es algo difícil de explicar.

Te daré un ejemplo que me ocurrió recientemente. Un domingo, me monto solo en mi vehículo y conecto mi iPod. “Shuffle all songs”. La música fluye, la distancia y el tiempo pierden sus proporciones. Mi mente viaja al pasado y repasa el fin de una relación que dejó huellas negativas en mí. Me pregunto si el temor y la angustia quedaron atrás, o si aún quedan rastros ocultos. Decido volver a escuchar la canción/mantra que me ayudó a superar esa etapa en mi vida. El equipo de audio de mi vehículo, aunque puede integrarse y manejar el iPod, no es tan rápido ni de fácil navegación. Usando los controles del auto, comienzo a buscar el artista. ¡Pero es taaan lento! Me puede tomar varios minutos encontrarlo moviendo los controles del radio. Además, tengo que mantener mi atención en la carretera.

-Nada, olvídalo. La escucharé otro día.-

Regreso a las canciones al azar. Ya te mencioné que el radio es lento y se comporta raro al manejar la iPod. Siempre que comienzo a usarlo en shuffle, siempre empieza con la misma canción, aunque luego siga escogiendo las próximas canciones random. La primera canción siempre es (y ahora no se rían burlándose de mi) el tema de la serie de televisión The A-Team. ¿Te puedes imaginar eso? Me ha pasado a menudo: alguien se monta en mi auto, pongo la música y lo primero que se escucha son los tambores estilo militar de The A-Team.

 Pero, de vuelta a la historia. Brinco a la próxima canción, y ¡adivina cuál fue la próxima canción! ¡La canción que quería escuchar! En ese momento quedé sorprendido pero a la vez calmado, agradecido. Escuché una vez más la canción que tantas veces había escuchado. Pero en ese momento era diferente, era la respuesta inesperada a una pregunta planteada calladamente en mi interior. Aunque las lecciones aprendidas en aquella relación permanecen, todo lo negativo queda atrás. Aunque todo lo aprendido viene acompañado de recuerdos no tan gratos, ya no me afecta. Ahora puedo ser testigo imparcial de unos recuerdos, de unos eventos que han quedado atrás.

Bueno, ¿y cuál es la canción?    Lejos, de Noel Schajris

¿Y por qué el título “8,337”?       Esa es la cantidad de canciones que tiene mi iPod.

1 en 8,337… es una buena probabilidad.

¡Bueno! En verdad, 1 en 8,336, porque la primera siempre será The A-Team.

 

¡SÍ!

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