(publicado originalmente el 25 de mayo de 2012 en cristobalcolonpr.wordpress.com)

Mi padre biológico murió 19 días antes de mi tercer cumpleaños. Recuerdo haber visto apenas dos fotografías suyas, y una de éstas era en su licencia de conducir. No tengo recuerdos de él; solamente las historias y cuentos que escuché y muchos no eran tan buenos. Mi padre se convirtió en un personaje en mi imaginación, una creación mitológica de mi mente. Su sola presencia hubiera evitado cada momento triste o negativo de mi vida y lo hubiera arreglado todo. No conocí a nadie de su familia. Sólo sé que era de Orocovis. Así que con tantos espacios en blanco, creé esta imagen en mi mente a mi conveniencia.

A quién he llamado “Papi” el resto de mi vida fue a mi padrastro. Estuvo en mi vida desde mis 4 años pero tomó muchos años el que yo lo aceptará como figura paternal. Fue carnicero, capataz de construcción y finalmente conserje por muchos años. Solamente llegó hasta octavo grado.

Yo siempre fui un niño “brillante”, con buenas notas. En pocos años, intelectualmente le pasé por el lado a mi papá y lo dejé atrás. A partir de esos difíciles años de adolescencia, empecé a sentirme “superior”, “mejor que él”. Yo pensaba que éramos diferentes. A fin de cuentas no teníamos la misma sangre y la genética decía que éramos distintos. Entré a universidad y seguí aprendiendo a ser diferente, seguí forjando esta persona que yo quería ser: mejor que mis padres, especialmente, diferente a mi papá. Recuerdo tantas cosas que me molestaban de él y los conflictos que surgieron. Uno de éstos causó que en los últimos años de su vida hubiera más distancia entre nosotros.

Hace años que ya no está. Y hoy analizo mi vida… ¡y se parece tanto a la suya! Ahora soy padrastro de una niña y un niño maravillosos, Angélica e Ismael. Siempre busco tranquilidad, armonía y evitar los conflictos. Y cuando yo era un niño y él se comportaba igual, yo pensaba que eso era imposible y que actuaba así porque ya estaba viejo. A veces me sorprendo repitiendo las mismas palabras. ¡Hay tantas otras cosas que hacen que mi vida se parezca a la de él!

Hoy entiendo que aunque las palabras, las lecciones y los consejos ayudan, es el ejemplo el que hace que aprendamos de manera “invisible”, imperceptible, subliminalmente. Que el ejemplo hace que cambiemos profundamente mientras el ego superficialmente nos hace creer que somos “mejores”, “superiores”. He cometido muchos errores en mi vida, muchos más que él. Y entonces, ¿quién es “mejor”?

Hoy Angélica configuró su cuenta de Facebook para que aparezca como que yo soy su padre. ¿Qué más puedo decir? La ventaja de escribir aquí es que no tengo que preocuparme por quién vea las lágrimas, o cuántas quieran aflorar ahora. Ese pequeño detalle, ese cambio en una página de Internet ha causado que pueda entender tantas cosas. Que hoy me esfuerzo enormemente por hacer bien lo que antes para él y hoy para mí es difícil. Y que no hay palabras que superen tus actos, tu comportamiento, tu ejemplo.

¡Gracias, Angélica!

¡Gracias, Papi!

¡SÍ!

¡Quiero enterarme de las noticias y más reciente información!

Únete a nuestra lista de envíos para recibir las últimas noticias e información de nuestro equipo.

¡Gracias por tu apoyo!

Pin It on Pinterest

Share This

¡Compártelo!

Agradecemos y apreciamos tu apoyo.